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Encontrarás dragones, análisis del fracaso de un éxito Publicado: abril 14, 2011 | Autor: Nicolás de Salas

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Lunes, 25 de Abril de 2011 16:26

El nombre de Roland Joffé quedó en la memoria de los aficionados al cine por los dos primeros largometrajes de su filmografía, Los gritos del silencio de 1984 y La misión de 1986. Después de aquel brillante comienzo, Joffé dirigió ocho películas más, entre ellas, tres de ambiente histórico. Por tanto, no supone una sorpresa ver como su reciente obra, Encontrarás dragones, tiene como escenario la Guerra Civil Española. Roberto (Dougray Scott), es un escritor que quiere escribir un libro sobre el fundador del Opus Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, debido a que el Vaticano va a comenzar el proceso de su beatificación. Necesita datos y sabe que su padre (Manolo) -con el que está enemistado- y Josemaría, eran amigos de infancia. De forma magistral se nos van presentando las diferencias que hay entre cada uno de los caracteres, totalmente opuestos, y se van alternando escenas de lo que les va pasando a cada uno de ellos, dando lugar a una apasionante película ageográfica.

Una de las claves de esta película son las dos líneas argumentales que hay en ella: por un lado la relación de los personajes entre ellos; y por otro, la evolución de la Guerra Civil Española vivida por Josemaría y por Manolo. Al contrario de lo que mucha gente dice, Encontrarás dragones no es una película sobre San Josemaría, sino que hay dos protagonistas, Josemaría y Manolo. A Joffé le gusta contar historias a pares, no focalizar la historia en un solo personaje, igual que hizo en su día en La misión, con Jeremy Irons y Robert de Niro. Mientras que un personaje vendría a ser lo que comúnmente se denomina como “antihéroe”, se presenta paralelamente otro personaje que encarna unos valores ético-morales que hace progresar la narración.

Lo que está claro es que se quería una película sobre San Josemaría. Para ello, se crearon dos personajes paralelos para así poder concentrar todo lo hollywoodense y atractivo en uno de ellos (guerra, bombas, una historia de amor, etc.) y por contraste exaltar la figura del héroe como persona en el otro personaje (Josemaría). Para ello hay que mostrar cómo el “héroe” de la película ha sorteado obstáculos, lo que en esta película vendría a ser Manolo. Lo que se escribe para el mundo y lo que el mundo nos exige son historias, historias con personajes con los cuales podamos identificarnos. En Encontrarás dragones, identificarte con Manolo es difícil, porque es un personaje muy cerrado, le falta una base firme y necesita principios. Josemaría, sin embargo, concentra todos esos principios morales que resultan tan atractivos y con los que queremos identificarnos. Como dice Robert McKee, “necesitamos verdaderas sátiras y tragedias, dramas y comedias que iluminen los oscuros rincones de la mente humana y de la sociedad”.

Conforme va desencadenándose la acción en la película, vemos que los dos personajes se separan y siguen vidas separadas: Manolo se integra en una columna republicana como espía para el bando franquista y Josemaría prosigue su camino hacia la búsqueda de la verdad, fundando el Opus Dei. A pesar de diversos enfrentamientos que tienen los personajes a lo largo de la película, Manolo interviene al final de ella evitando la muerte de su antiguo amigo cuando éste intenta cruzar la frontera con Andorra atravesando los Pirineos. Sin embargo, esta inesperada “acción generosa” o “cambio de actitud” ha suscitado muchas críticas por parte de la prensa. ¿Ha sido únicamente una muletilla para darle ese toque hollywoodense que tanto gusta a los americanos –el antihéroe arrepentido y que busca redimirse- o es meramente una pieza más de esa maquinaria que hace progresar el guión?

De igual modo, resulta bastante incoherente el hecho de que Manolo, a pesar de haber estado enamorado de Endiko, le cargue la mochila con la máquina de escribir que podría delatarle; o también que la mate al final de la película. ¿Por qué le apunta con el arma? ¿La mata para librarse de ella, ya que es la única que podría delatarle como el verdadero traidor; o  la mata para darle así lo único que no ha podido darle en toda la película? La única conclusión coherente podría ser al argumento de que “ya que va a morir, la mato yo y la libero del infierno que lleva”. De todas formas, todos estos saltos de guión, junto con el hecho de ser una película ageográfica, es lo que ha generado en su mayor parte las críticas.

Todos estos detalles -la sublime caracterización de los personajes, la perfecta ambientación de la Guerra Civil Española, el toque moral de fondo que supone el perdón a lo largo de la película (por ejemplo al perdonar Roberto a su padre llamándole Papá; o al perdonar Josemaría a Manolo cuando está en el lecho de muerte, en ese supuesto milagro)- hacen merecer a esta película pasar a la colección de Grandes Éxitos de Joffé, no únicamente por el hecho de que es una película de la cual sales maravillado, sino por haberse sabido contar esa historia que merecía la pena narrar y que el mundo deseaba conocer.

 

“Encontrarás dragones” (Por Emili Avilés Cutillas, Colaborador Mujer Nueva, 2011-04-13)

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Lunes, 25 de Abril de 2011 16:23

Titulo OriginaL.  There be dragons"

Dirección y guión: Roland Coffé País: España y Estados Unidos Año: 2011

 

“Encontrarás dragones” y conciencia histórica

Como diría Ortega, “toda opinión justa es larga de expresar”, pues eso me ocurre al querer explicarles lo que pienso de la película “Encontrarás dragones”, que pude ir a ver con varias familias amigas, junto a hijos e hijas adolescentes, en un céntrico cine barcelonés, el pasado domingo.

Por de pronto me hizo volver a hojear un par de destacadas referencias históricas que recordaba muy sensatas a la hora de describir nuestra guerra fratricida, ¡menudo “dragón” para nuestra conciencia nacional! Así, de la mano del inspirado y ecuánime, y exiliado por republicano, Salvador de Madariaga –magistral su “España, ensayo de historia contemporánea”-, visité de nuevo la España de los años treinta, enloquecida a puro sectarismo: demócratas poco industriosos, con complejos y mucha víscera, y aprendices de tiranos de todas partes venidos, implacables con quien pensara diferente. Asesinadas la paz y la paciencia no fue posible concretar el espíritu de mediación que sí quería surgir en muchos, y en muchos lugares.

Amigos, magnífico elixir o reconstituyente éste de “Encontrarás dragones”. Guión de diez y con varios actores que bordan su interpretación, aun en papeles secundarios. En esta película he visto como, por los comentarios posteriores y según las edades, se captan diferentes matices sobre la amistad, la guerra, la dignidad humana, el amor, la familia, la justicia social, la religión... Padres, hijos y abuelos la perciben diferente. Los de 12, 13 y 14  años se quedarán en la acción y los conflictos personales y sociales más evidentes. Los ya bien entrados en la adolescencia y los jóvenes descubrirán estimulantes matices para sus ideales de amistad, rebeldía, generosidad… Los adultos y más mayores disfrutarán reviviendo opciones vitales que nunca son sin retorno, también tantos momentos de parecido sacrificio, incomprensión y anhelos de felicidad y mejora que todos tenemos.

Es muy de agradecer que no se trate aquí la guerra civil de forma partidista y sí si hable del perdón y la reconciliación, también intergeneracional, como asunto posible y necesario. No sé si conscientemente, hace el director, Roland Joffé, como Julián Marías en su ensayo “¿Cómo pudo ocurrir?”, de 1980, que he vuelto a revisar, pues se desliza por los terribles acontecimientos de la guerra fratricida española con prudencia de sabio y maestría de literato.

Y la histórica figura de San Josemaría Escrivá, y el contrapunto de su amigo Manolo, y la pujanza del amor humano y divino, que como hilo conductor de un argumento lleno de implícitos acompaña lo narrado en presente, pasado y… futuro. ¡Pues claro que sí!, futuro, ya que, como a Hitchcock le encantaba conseguir, la complicidad de Joffé con el espectador es total, pues sabemos más de la historia de lo que los mismos personajes imaginan, por lo que nos sentimos impulsados a tomar parte, a avisar si fuera posible a que cambien o se afirmen en actitudes o determinaciones. ¡Y la libertad por medio! Y la capacidad de levantar la vista, para que, a pesar de los nudos internos del tapiz, verdaderos dramas demasiadas veces, esos dragones que quedan atrás o esa conciencia histórica a tener muy presente, a pesar de los nudos e incluso gracias a ellos, digo, el tapiz de nuestra vida llegue a tener una peculiaridad y una belleza inimaginables.

Entonces, como entre diversísimas aplicaciones prácticas, constataremos, por ejemplo en educación, aquello en lo cual muchos insistimos desde hace años y años, que los padres mejoramos con los hijos, que la familia es pieza clave de progreso, que no puede ser ninguneada por los poderes públicos. Y sale el interactuar a corazón abierto, la lucidez a prueba de bomba, la confianza y la libertad como motores de responsabilidad y sensatez: un océano de renovación social y personal. ¡Y mira que hay nudos que atar  y deshacer! Y anudar, y cortar, y entremeter. Pero, siempre, la sorpresa de un resurgimiento, de una inspiración o de un disfrutar de lo pequeño de cada día, nos va a fortalecer frente a la superficialidad del activismo o del resultado automático, tan ayunos de afecto y tan abotargados de sinrazón.

Así, una magnífica “conciencia histórica”, que no memoria histórica, nos lanza a la aventura vital con el respeto por bandera, con un sano orgullo por querer y saber rectificar, por vencer y emular a los mejores que nos han precedido, reconociendo limitaciones y errores, perdonando y pidiendo perdón. Y es también ahí dónde esos varios registros o niveles de comprensión de los que hablábamos llaman a cada uno con esta película según su sensibilidad o formación previa, según su conciencia. Registros de sugerentes interpretaciones que son emocionada luminosidad para el pensamiento, a la vez que marchamo de excelencia de quien hace arte del continente y el contenido de la comunicación audiovisual. Y todo eso de una manera moderna, con gancho e intriga.

En fin, no les dejará indiferentes y es de esas películas que te mueven a actuar saliendo de ti mismo. Película imprescindible, aunque por nuestras preferencias la valoremos más en unos aspectos que en otros. En todo caso, para volver a verla, la verdad.

 

Dos emprendedores y sus dragones - 19 abril 2011 -

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Martes, 19 de Abril de 2011 12:34

 

Ya hemos hablado en el blog de la aventura de "Encontrarás Dragones". Ahora queremos fijarnos en otros aspectos.
La falta de capacidad de innovación se cita a veces como uno de los problemas endémicos de la economía española. Se dice que aquí es difícil emprender y que pocas empresas españolas tienen verdadera presencia mundial.
Sin haber hecho antes ninguna película, Ignacio Gómez Sancha e Ignacio Núñez se hicieron cargo de un proyecto arruinado poco antes de septiembre de 2008. Entonces, la crisis golpeó con fuerza en Wall Street, con la caída de Lehman Brothers. En plena tormenta financiera, convencieron a un centenar de inversores para crear un fondo de capital riesgo y financiar la costosa producción de la película. También lograron que un director británico reconocido a nivel mundial como Roland Joffé aceptara la dirección del proyecto.
“Encontrarás Dragones” es, hasta la fecha, el segundo estreno del cine español en 2011. A 11 de abril la habían visto ya más de 314.000 personas y había recaudado 1.843.000 euros. El 6 de mayo se estrena en Estados Unidos y continúa su expansión internacional.
Como cualquier emprendedor sabe, los proyectos novedosos son arriesgados. Pero el beneficio es proporcional al riesgo. La historia del lanzamiento de esta película, que todavía no está totalmente escrita, se contará como un caso para que aprendan los estudiantes de escuelas de negocios y facultades de comunicación.

 

3 lecciones de comunicación de los Dragones de Joffé - 01 abril 2011 - c4etrends.blogspot.com

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Martes, 19 de Abril de 2011 12:16

Hemos hablado ya en el blog de la campaña de una película que desafía la sabiduría convencional y sigue dando que hablar. Encontrarás Dragones es ya el segundo estreno del cine español en 2011 (la película es española, argentina y estadounidense) y sigue sumando espectadores. A 31 de marzo había conseguido más de 190.000 (para ver un drama relacionado con un sacerdote con productores sin experiencia previa...). Aunque la historia de la campaña se sigue escribiendo, se pueden apuntar ya tres lecciones.

  1. El poder de los fans. Los heavy users de un producto o una marca están ahora armados también con Twitter y Facebook. De este modo, los fans se convierten en prescriptores más poderosos. Y los fans de esta película están movilizados, realizando un "boca-oreja" que es poco frecuente.
  2. El poder de las grandes ideas. Como mostró en su momento la campaña de Obama y como muestran las marcas que se apuntan a valores, las grandes ideas mueven el mundo. Esta película estructura sus mensajes alrededor del perdón y la reconciliación, valores con gran atractivo e interés, como puede comprobarse en hashtags en Twitter como #sabespedirperdon.
  3. Hay un mercado para la religión. La religión fascina, suscita conversaciones, provoca debates. The Passion, fue el primer éxito en taquilla que tuvo una película relacionada con el asunto en 50 años. Pero desde entonces, las películas que ponen sobre la mesa temas religiosos, despiertan el interés de Hollywood y distintos productores de países como Francia o España.

Una semana después del estreno quedan bastantes incógnitas por despejar, pero estos #dragones apuntan a éxito siguiendo un camino singular y, en cierto modo, imprevisible. El 6 de mayo llegarán a Estados Unidos y empezará su despligue en otros mercados. Estamos aprendiendo mucho.

 

Encontré dragones - 18 de abril de 2011 - clubguadalba.blogspot.com

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Martes, 19 de Abril de 2011 08:57


Reproducimos a continuación un interesante artículo escrito por Miguel Aranguren, publicado en la revista Alba.

En mi vida hay dragones, zonas de mi mapa vital a las que me cuesta viajar porque me obliga a encontrarme con lo peor de mí mismo: aspectos interiores y exteriores enlazados por la soberbia y por un inmenso amor propio. Con gusto inauguraría mi escultura monumental en todas las plazas mayores del mundo si la caricatura no fuera un exceso, por lo que le debo a San Josemaría un viaje semanal a por esos dragones, a los que con la gracia de Dios procuro cazar para exponerlos frente al tribunal divino, la confesión, aunque siempre alguno se me escape para esconderse aún más lejos, allí donde ni siquiera existen los mapas.

El viaje del Opus Dei al interior de la conciencia, la invitación a la responsabilidad personal, el impulso con el que nos enfrenta a la batalla de nuestra propia santidad, queda a trazos reflejado en la película de Joffé, aunque mucho mejor lo muestra la biografía del propio fundador y aquellos a los que públicamente reconocemos la heroicidad de sus virtudes, por más que la Iglesia no haya dictado aún veredicto sobre su santidad (me refiero a don Álvaro del Portillo, a Isidoro Zorzano, a Montserrat Grases, al matrimonio Alvira, a tantísimos ejemplos de hombres y mujeres de hoy -¡miles!- que han convertido la vida en una aventura ejemplar de amor a Dios y a los demás). El resto, mal que bien, lo intentamos, convencidos de que lo nuestro es una vocación divina, una invitación del cielo a pesar de nuestros pesares, que son muchos, lo que nos hace reconocer que no somos merecedores de este regalo misterioso y bellísimo que nos anima a luchar contra los monstruos alados que vomita el pecado y a querer -sobre todo eso, ¡a querer!- al prójimo sin poner condiciones.

A propósito de dragones, me viene a la memoria aquel embajador ante la Santa Sede, Puente Ojea, cuya misión parecía más bien una revancha por parte de aquel PSOE de mitad de los ochenta, dada la pública inquina del Excelentísimo don Gonzalo hacia la Iglesia y sus representantes. Cuando falleció el obispo Del Portillo, primer sucesor de San Josemaría, Puente Ojea tuvo la deferencia de reconocer públicamente que en aquel tiempo de enormes tensiones en la Embajada de la Piazza di Spagna, fue el Prelado de la Obra uno de los pocos que siempre le recibió y trató con respeto y objetivas muestras de cariño, que es un grado más en la virtud del afecto.

San Josemaría dio caza a todas las bestias de su naturaleza. De hecho, anhelaba que su cuerpo reposara hasta el final de los tiempos bajo el epitafio: “Josemaría. Pecador”, a pesar de que fue herramienta inmejorable para que se abrieran de par en par los caminos divinos de la tierra.

 
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